¿A alguien en este país le interesa la justicia?
Escrito por El achicador el 4 de October de 2006 en Actualidad, Devaneos, PolíticaLa justicia, ese valor que se propugna en la Constitución y de la que tanto se habla brilla por su ausencia. Tras cagadas como el Prestige o los muertos del Yak 42, ya sabemos que no dimitió nadie. Es más, cuando se trata de investigar, para ir al fondo del asunto, los políticos levantan cortinas de humo a fin de desviar la atención, criticando el afán enfermizo por “remover”, por lo que finalmente quienes tenían el mando de la situación y ostentaban los cargos de responsabilidad, se van de rositas, como le pasó al señor Trillo, que después de demostrarse que todas las autopsias de los fallecidos eran falsas, sigue tan contento por la vida, sin remordimientos, haciendo de la opacidad y del ocultismo un arte, secundado por sus compañeros de partido. Por no hablar de “Los hilillos de plastilina” de Rajoy.
Esto viene a colación ahora que al juez Baltasar Garzón, personaje al que muchos se la tienen jurada, precisamente porque hace su trabajo, que no es otro que hacer que se cumpla la ley, haciendo justicia para todo aquel que haya cometido algún delito, lo están torpedeando desde el frente ultraconservador, sea El Mundo o la COPE.
Es curioso que a esta gente les moleste tanto que las cosas se investiguen. En este caso el tema no es baladí. La implicación de ETA en los atentados del 11-M. La discordia surge a raíz de lo siguiente:
“Los peritos policiales en cuestión habían redactado un borrador de informe en el que vinculaban a este implicado en el 11-M con ETA, a raíz de que en su casa fue incautado ácido bórico, una sustancia que se había hallado también en un piso de etarras. Garzón les citó como testigos para saber si realmente el implicado en el 11-M tenía en su casa material explosivo. Los peritos admitieron que ignoraban si el ácido bórico servía para fabricar explosivos, y admitieron que no había sido utilizado nunca en un atentado terrorista en España.
Pero además, durante el interrogatorio Garzón fue informado de que los peritos habían firmado en 2006 una copia del borrador que elaboraron en 2005 para hacerlo pasar por el oficial y auténtico. Por eso les imputó por falsedad, interrumpió los interrogatorios y los citó para dentro de 14 días. Los peritos han alegado que Garzón no es competente para analizar este asunto, pero la Audiencia todavía no ha decidido sobre este recurso porque los policías no se han personado aún en la causa con procurador y abogado”.
¿Entonces que debe hacer Garzón?. ¿Hacer la vista gorda?. Eso quisieran muchos. Garzón es de otra pasta, así que escucha a unos señores funcionarios, de los que queda patente su falta de profesionalidad, hacer un apaño en un informe para que su versión case con la del señorito Acebes, aquél, que a bombo y platillo, una y otra vez decía y repetía que ETA era el responsable de los atentados, incluso despús de que Otegui, dijera que ellos no tenían nada que ver con lo sucedido, y toma medidas, imputándolos.
Esto lleva a pensar que estos funcionarios irresponsables e incompetentes actuaron así porque alguien se lo pidió, o les obligó. ¿Quién?. Blanco y en botella. De ahí que la COPE, El MUNDO y demás medios de des-información estén soliviantados, ante lo que se les avecina, y como medios de des-información su misión es esa: enturbiar, enrarecer, mentir, a fin de que los responsables no sufran el menor desgaste político. De desgaste moral, honor, etc. no se puede hablar porque eso estos señores no saben lo que es. ¿Qué tiene que decir ahora Acebes al respecto? ¿Y Rajoy?.
Dudo mucho pues que esa anhelada justicia sea algo real, y en el caso de los políticos se queda pues para los mitines electorales, para enardecer a las masas y poco más. Cuando hay ocasión de actuar con profesionalidad y rigor entonces cada uno queda como lo que es, a tenor de sus declaraciones. Precisamente por eso la ciudadanía mandó a Acebes y compañía a la oposición, porque mintieron antes, durante y lo van a hacer ahora, no les quepa la menor duda. Aunque siempre estará Zaplana, para levantar cortinas de humo y justificar lo injustificable. Ese parece ser el papel del “buen político” hoy por hoy, hacernos comulgar con ruedas de molino, empleando para ello un lenguaje demagógico en las antípodas del rigor y la honestidad. Lo peor de todo es que al final todos, sean del partido que sean, tienen tantos trapos sucios que nadie o casi nadie tiene “autoridad moral” para recriminar nada al adversario. Sin embargo para lo que realmente es importante (para ellos) como las subidas de sueldo, el entendimiento es inmedianto.
¿Qué sería hoy la política sin un personaje, porque no se le puede dar otro nombre, como el Sr. Pujalte?.
