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Panteones a mitad de precio

28 de May de 2008

Regresa de pasear entre las tumbas del cementerio con tal regocijo que ha sellado una sonrisa en su rostro, que el paso de las horas no ha borrado.
Hasta la fecha no ha tenido nada a su nombre, pues vive de alquiler y usa el transporte público. Nunca le ha importado el no tener carpetas rebosantes de escrituras y títulos de posesión. No ha acumulado tampoco libros, cedés o ropa. Su armario es una estancia con eco, donde duermen tres camisas y dos pantalones. Sus enseres; cuatro cosas, caben en una pequeña maleta con ruedas, de esas que se admiten como bolso de mano en un avión, por si ha de salir pitando, o volando.
A la vuelta del cementerio ha decidido que se comprará un panteón para él solo, con los ahorrillos de estos últimos años. Le han dicho que la caída en el precio de la vivienda no sólo está afectando a los terrenos urbanizables sino también a los celestiales, que estos dos años próximos serán muy buenos para comprar nichos y panteones, que en algunos ya hay rebajas de hasta mil euros, e incluso algunas personas para hacer frente a las deudas se han visto obligados a incinerar los cuerpos de sus difuntos para poder negociar con el panteón, así que mañana sin falta irá a una inmobiliaria y comprará uno bien iluminado y con vistas al mar, dejando así bien atado, título de propiedad mediante, su paso al más allá.

memoria

25 de May de 2008

Habla con él como si lo tuviera delante y sintiera su aliento. Les asusta verla así, como dirige las palabras a un cuadro, a una estantería, como se hace a un lado en el sofá para sentarse a su lado, como atusa la pelambrera de la nada, como ocupa su lado del colchón al acostarse. En lo demás rige bien. No descuida su trabajo de cajera, ni tampoco a su hija adolescente, pero cuando llega a casa, al sentarse a comer empieza el espectáculo. Le habla a su marido de lo bien que le va en el trabajo, de los progresos de la hija en el instituto y de sus buenas notas, de lo caro que está el pan y la leche, de lo mal que está el mundo en general y lo pormenoriza dándole los titulares de las noticias que ha leído en periódicos gratuitos. Sus padres y hermanos alentados por los psiquiatras, le animan a olvidarlo, le dicen que a los muertos hay que dejarlos descansar donde se merecen, en su reino de sombras, pero ella sigue en sus trece, pues no entiende como se puede recordar a alguien olvidándolo.

Han pasado doce años y parece que fue ayer. Rompió su silencio una semana después de enterrarlo y a partir de entonces se dirigiría al difunto como si estuviera vivo, mirándola, diciéndole cosas que la hacían reír y llorar al mismo tiempo.

La noche pasada al entrar en el cuarto de su hija, esta cogió su mano, la miró a los ojos y le dijo que sabía lo que había estado haciendo todo esto tiempo, desde la muerte de su padre. Puso su mano en el corazón y le dijo:
- Papá ahora está aquí, déjalo ir, su recuerdo está a salvo conmigo, vivirá ya por siempre en nosotras dos, te lo juro.

Esa noche ocupó su lado del colchón como había hecho siempre y antes de caer rendida, sintió como una mano de seda le abrazaba, labios de hielo besaban su cuello, le susurraban palabras quedas que sólo ella entendía. Era la hora de la despedida y con los ojos anegados no tuvo valor de girarse y verlo por última vez.

Sed perpetua

23 de May de 2008

Van de bar en bar y en todos beben algo. Se ponen de cachis y chupitos hasta las orejas. A última hora de la noche ya no saben ni que es lo que están bebiendo, pero su sed no tiene límite y sus bocas siguen abrevando. Lo pasan bien, cantan y bailan agarrados. Hacen el trenecito y algunas chicas les siguen el juego. Alguno consigue llevarse a alguna al reino de las sombras y allí las lenguas se encuentran y se dan unos muerdos con las manos en las espaldas, bailando agarrados, frotándose hasta sacarse brillo.
Piden las canciones que llevan oyendo toda la vida, las que se saben todos de memoria y su voz se superpone a la que vomitan los altavoces y el camarero que los conoce, baja la música y solo se les oye a ellos, y a otros muchos que se suman a ese concierto improvisado donde ellos ponen la voz.

…estás atrapado tu vida va en ello, pero alguien debe tirar del gatillo…..

Entre las nubes de humo y el olor a porro lo encuentran y a tirones lo sacan a la calle, macilento y desvaído. Se echan sobre él y lo zarandean. Los ojos cerrados. Respira. En menos que nada viene una ambulancia del 112. Lo suben a una camilla y le ponen unos tubos en el brazo. Se abren las puertas y dejan subir a uno de ellos. Coma etílico. La semana próxima están de nuevo todos cantando, bailando y bebiendo. La sed continua.

Una única lengua

20 de May de 2008

Maldigo la hora en la que el Señor bajó a la ciudad y vio la torre que los hombres construían y al comprobar que podrían hacer cualquier cosa que se propusieran, decidió confundir su lengua, que hasta entonces era única para que así, no se entendieran los unos a los otros.
Así que parte importante de las desgracias que suceden hoy es por culpa de El Señor, que de paso ha permitido hacer negocio a las academias y escuelas oficiales de idiomas, fomentado a su vez el turismo estudiantil.
Si todos habláramos una misma lengua, seguro que las cosas andaban mucho mejor. De hecho uno de los problemas asociados a la inmigración es que de entrada desconocen la lengua del país al que se trasladan. Si todos manejásemos una lengua común para algunos sería más sencillo tratar como un igual al que tienen al lado, sea negro, blanco, amarillo o mulato. Pero El Señor la hizo buena y ahora dos mil años después seguimos pagando las consecuencias.
No es menos cierto que el hecho de que dos personas hablen la misma lengua no implica que hayan de entenderse y todo vaya a ser entendimiento, tolerancia y confraternización, como se ve a menudo con los políticos o con las discusiones de pareja, donde las palabras en una misma lengua, no sirven de nada.