Archivo por días: 10/03/2018

Ensayos. Emerson

Ensayos (Ralph Waldo Emerson)

En lugar de hollar el texto con subrayados, opto por dejar aquí algunos párrafos que voy disfrutando del primer ensayo de Ralph Waldo Emerson titulado Historia.

¿Cuál es el fundamento de ese interés que todos los hombres sienten por la historia, la literatura, el arte y la poesía griega, en todos sus periodos, desde la época heroica u homérica hasta la vida doméstica de los atenienses y espartanos, cuatro o cinco siglos después? ¿Cuál, salvo que todo hombre pasa personalmente a través de un periodo griego?. El estado griego es la época de la naturaleza corporal, la perfección de los sentidos, de la naturaleza espiritual desplegada en estricta unidad con el cuerpo.

Cuándo admiramos lo antiguo no miramos lo viejo, sino lo natural.

Los griegos no son reflexivos, sino perfectos en sus sentidos y su salud, con la más hermosa organización física del mundo. Los adultos actuaban con la simplicidad y gracia de los niños. Fabricar un vaso, tragedias y estatuas como las harían los sentidos saludables, es decir con buen gusto.

Cuando un pensamiento de Platón se convierte en un pensamiento para mí, cuando una verdad que encendió el alma de Píndaro enciende la mía, el tiempo ya no existe.

El hombre que avanza descubre la profunda propiedad que tiene en la literatura, tanto en todas las fábulas como en toda la historia. Descubre que el poeta no fue un tipo curioso que describió situaciones extrañas e imposibles, sino el hombre universal que escribió con su pluma una confesión verdadera para uno y verdadera para todos.

Traducción de Javier Alcoriza.

Ciervos en África

Ciervos en África (Manuel Fernández Labrada)

Cuando leí La muerte de los héroes de Carlos García Gual ya se enunciaba que la muerte de estos héroes presentaba distintas versiones. Otro tanto sucede cuando leemos las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides, donde vemos obras distintas sobre una misma figura, como pudiera ser Antígona, la creación de Sófocles, a la que George Steiner dedicó su ensayo Antígonas, sobre la influencia que mitos como el de Antígona han ejercido en los siglos siguientes en artistas y pensadores de todo tipo.
Conviene traer aquí las preguntas que se hacía Gual en este artículo sobre la autoridad de los mitos griegos:
¿Por qué un puñado de mitos griegos, el de Antígona entre ellos, reaparece en el arte del siglo XX en un sentido casi obsesivo? ¿Por qué Edipo, Prometeo, Orestes, Narciso, no quedan relegados a la arqueología?”. Quizas sea porque Los mitos griegos -a diferencia de los dogmas- invitan a renovadas y múltiples reinterpretaciones, y se enriquecen con ellas, nos dice Gual.

El autor de este libro, Manuel Fernández Labrada (Jaén, 1958) recurre a los textos grecolatinos, que nos dice que ha leído con deleite, para dando otra vuelta de tuerca, poner su imaginación y su talento en la creación de una suerte de fábulario apócrifo, que a poco que se conozca quienes fueron mitos o figuras como Zeus, Caronte, Prometeo, Odiseo, Afrodita, Pandora, Teseo, Atlas, Nausícaa, Circe, Eco, Narciso, Afrodita, Pandora, Horacio, Apuleyo, Plinio, etc, ofrecerá al lector buenas dosis de entretenimiento y unos cuantos conocimientos (los mitos y personajes que nos resulten desconocidos, afortunadamente, siempre los tendremos para su consulta y conocimiento a un golpe de click).

He disfrutado mucho con la prosa y el humor que gasta Manuel en la reformulación de algunos mitos donde vemos, por ejemplo, a Orfeo abandonando a su suerte a Eurídice, convencido este de que el poder de su arte era superior que el poder del amor (hacia su amada); las debilidades étilicas de los dioses, cómo Dioniso, muy aficionado a empinar el codo; la manera en la que Prometeo escapa a su castigo sirviéndose de un buitre; aquel árbol que a poco ultima a Horacio y que pudiera haberse tratado de un laurel; cómo engañan a Atlas para endiñarle una tarea de mucho peso, y cómo de vez en cuando ciertos zarandeos de este resultan catastróficos para los humanos o como dado el escaso aprecio que existía por la higiene en la Edad Media se explicaría que teorías como la de Arquímedes tardasen tanto en llegar. Acabo con esta reivindicación que transcribo:

MIDAS REIVINDICADO

La suerte del rey Midas no parece tan terrible si la comparamos con la de algunos escritores y eruditos actuales, que todo lo que tocan lo convierten en plomo.

No es este el caso.

Ediciones TREA. 2018. 192 páginas