Archivo por días: 06/01/2018

Los pasos contados

De una palabra a la otra: Los pasos contados (Octavio Paz)

Disfruté mucho con la semblanza que Bonald dedicó al poeta en su Examen de ingenios. Otro tanto con la relación epistolar que recoge Azúa en sus Nuevas lecturas compulsivas entre Pere Gimferrer y Octavio Paz. Azúa destaca la asombrosa actividad que desplegó para que sus libros llegaran hasta sus lectores: “Convencido de que el poema es un útil universal y benéfico, Paz no cejó ni un momento, nunca descansó en su cruzada: conferencias, congresos, artículos, traducciones, claves, simposios, y viajes y más viajes y más viajes, cientos, miles de viajes […]¡Qué inmensa fatiga debía de producirle esa imprescindible necesidad de explicar su poesía en el mundo entero¡ ¡Y qué admirable nos parece esa actitud frente a los remilgos y desdenes de los falsos malditos, de aquellos que se acomodan confortablemente en la incomprensión¡

El libro editado por Vaso Roto es una cucada, una virguería estética (consta de preciosas pinturas de Frederic Amat), pero no sólo es eso, pues hay chicha en estos ensayos mínimos de Octavio Paz, en los cuales da cuenta de aquellas lecturas y autores que le han marcado: Góngora, Lope de Vega, Quevedo, San Juan de la Cruz, Lugones, Darío, López Velarde, Blake, Coleridge, Pope, Nerval, Valéry, Goethe, Heine, y muchos otros.

Es cierto que esto de leer es siempre una travesía, y a medida que avanzamos lo que queda a nuestra espalda o frente a nosotros es algo parecido a una tela de araña, con múltiples nodos, donde una lectura nos lleva a otra, una palabra a la otra, un autor a otro, y a veces volvemos y releemos y comprobamos que nuestra experiencia, nuestro cara a cara con el libro, ha cambiado, ya sea a mejor o a peor.

Bellas palabras las que Paz dedica a la poesía, para él una segunda vida, conocimiento y autoconocimiento, que le permitió comprender a los hombres y mujeres mejor que la metafísica, o entender el significado real de la palabra semejanza.

Para Octavio Paz “Un gramo de poesía pesa más que una tonelada de retórica”.

En el último ensayo Paz se lamenta de que en Latinoamérica sí se pueda hablar de buenos críticos literarios, pero no de pensamiento crítico, al no haber tenido allá por el siglo XVIII un equivalente a la Ilustración y a la filosofía crítica y ve indispensable la crítica: literaria, política, moral como una suerte de higiene social, una crítica que permita crear el espacio -físico, social y moral- donde se despliega el arte, la literatura y la política- un espacio que es deber de los escritores contribuir a construir.

La brevedad de los ensayos te deja con ganas de más.

El silencio de los libros

El silencio de los libros (George Steiner) y Ese vicio todavía impune (Michel Crépu)

Mucho y bien ha escrito George Steiner (París, 1929) sobre el acto de leer.
En este sucinto texto -acompañado de otro de otro texto de Michel Crépu, “Ese vicio todavía impune,” a la lectura va referido y En busca del tiempo perdido como emblema- aparece la reflexión de que tanta lectura puede saturarnos y paradójicamente inmunizarnos contra la realidad, dado que acostumbrados a vivir en la ficción la realidad resulta deslavada, deslucida. Cómo muchos personajes de ficción nos son más familiares, vívidos y reales que los que frecuentamos a diario. Recuerda cómo les fue posible a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial compatibilizar la alta cultura con el genocidio de los judíos, algo que también decía Steiner en Lenguaje y silencio. Habla de la censura a los libros, de la quema de los mismos, “Donde hoy se queman libros, mañana se quemarán personas, decía Heine en 1821; de los primeros registros de la escritura, cómo han pasado a la posteridad Sócrates y Jesus, sin que ninguno de los dos escribieran nada y los conozcamos gracias a lo que otros escribieron sobre ellos, haciendo hincapié en la calidad de los escritos de Pablo de Tarso (uno de los más grandes ecritores de la tradición occidental); la esclavitud de las novedades, lo que impide que muchos libros no tengan tiempo de madurar y son retirados de la circulación sin poder competir en ese océano de libros que se publican cada año. Habla de cómo los jóvenes leen escuchando música, ¿se enterarán de algo de lo leído?, de cómo el silencio es hoy mercancía cara de conseguir. Sí, creo que leer hoy, con tantas distracciones es una tarea heroica. La pregunta que se formula Steiner y Azúa y tantos otros es hacia dónde nos encaminamos. Ahora que toman fuerza los populismos, siendo estos enemigos de la cultura y de la civilización, según Azúa, no pinta bien la cosa en una sociedad que ya no sé si es líquida (a lo Bauman) o gaseosa.

Siruela. 2015. Traducción de María Condor