Archivo por días: 28/12/2017

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No, mamá, no (Verity Bargate)

Verity Bargate en esta breve novela plasma a la perfección el estado anímico, entre la angustia, el desquiciamiento y la locura que experimenta Jodie, una mujer con dos niños pequeños, para quien el sentimiento de madre es más una obligación que algo natural y asumido, con David, su marido, a su lado, que la cree loca, y cuya presencia la asquea. Jodie y David han pasado de ese estado de no puedo vivir sin ti y necesito tenerte siempre cerca y dentro a dejemos que corra el aire y necesito mi espacio, si bien como en la canción Turnedo de Ferreiro la pregunta es ¿Quién no tiene el valor para marcharse? ¿Quién prefiere quedarse y aguantar? ¿Marcharse y aguantar?. Además se toca el tema de la violación en el seno de la pareja, cuando ella no quiera sexo y se hace atendiendo “a los deberes conyugales” lo que a veces implica que en esos lances ella sea poco más que una estrella de mar, o se duerma mientras es penetrada.

Por la parte de los hijos lo que Verity cuenta lo entenderá perfectamente el que los tenga. Jodie ve minorada su intimidad, su espacio, coartada su libertad, y es muy gráfico el momento en el que en plena cópula amatoria, el berrido uno de sus retoños, es como abrir la puerta del horno para comprobar horrorizado como el bizcocho de la pasión se viene abajo sin remisión.

Además Jodie siempre quiso tener niñas y alumbró dos hijos, a los que viste de niña cuando va a visitar a una amiga, encuentros semanales en los que revisitar sus pasados y confirmar ambas que viven enjauladas y reprimidas que han pasado a ser la mitad de otra persona y que ya poco queda de lo que fueron antaño. El final depara una sorpresa que no desvelo pero que va en consonancia con ese ronroneo de angustia y misterio que recorre toda la espléndida narración ambientada en el Soho londinense de los 70.

Alba editorial. 2017. 176 páginas. Traducción de Mireia Bofill.

el+movil

El móvil (Javier Cercas)

El reciente estreno de la película El autor, de Manuel Martín Cuenca, ha avivado mi interés por leer el relato de Javier Cercas, titulado El móvil, en el que se inspira. Cercas lo escribió con 24 años. Detalle a considerar a la hora de ponderar lo leído.
En parte la novela es una reflexión sobre el ejercicio de escribir, sobre la manera en la que el escritor y narrador de la historia quiere captar la realidad o parafrasearla en su texto, poniendo para ello todos los medios disponibles a su alcance, en la creencia de que su novela tendrá tirón si logra escanear o pasar a limpio la realidad, volcando sobre el papel conversaciones, comportamientos y demás actividades humanas ajenas, que el escritor cosificará y suturará.
Los quebraderos de cabeza y los devaneos del autor en su relación con la materia prima de su obra -los vecinos de la comunidad- consumen la narración y en parte el interés del lector, pues creo que lo que se aquí se enuncia no es nuevo y he tenido la sensación de escuchar un estribillo que me suena manido. El final, juega con lo metaliterario, con la idea de que su quehacer será una réplica de lo que luego irá a parar a la novela, donde los demás personajes serán poco menos que marionetas en las manos de ese que se sueña diosecillo autoral.