Archivo por días: 03/05/2017

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El invisible (Ge Fei)

El invisible es la primera novela traducida al castellano del escritor chino Ge Fei (Jiangsu, 1964), merced a la editorial Adriana Hidalgo y con traducción a cargo de Miguel Ángel Petrecca. Seguimos durante un año los pormenores de un audiófilo que construye sistemas de sonido, profesión camino de la extinción, con la que se gana la vida. En lo personal está divorciado y no tiene hijos, vive con su hermana, desprecia a su cuñado y quiere independizarse. Lo que brilla en las páginas es ora el humor, ora la ironía lacerante y la narración emboscada en un día a día, gris y monocorde, como todo sonido reproducido también sufre altibajos y a los momentos hilarantes y más jugosos (como esos puyazos contra cierta intelectualidad o esos mafiosos a quienes su dinero les permite tener “lo mejor del mercado”, sin ser capaces de apreciar nada de lo que atiborra sus existencias) se suceden otros más tediosos, o así se me antojan aquellos en los que el narrador diserta sobre características técnicas de esos equipos de sonido con los que trajina y que le pirran. Hay múltiples referencias a la cultura occidental, así que el que espere aquí encontrar algo del estilo de vida chino no lo encontrará (o no en gran medida), más allá de la cartografía urbana que explicita Cui en su deambular, en la compraventa de aparatos de sonido, pues Ge Fei trasciende las fronteras de su país y el espíritu del narrador, un tal Cui, es extrapolable a cualquier parte del globo, pues este Cui va contracorriente, anhela sentimientos globales como la tranquilidad, el que le dejen a uno en paz, el arrullo del lenguaje universal que es la música brotando por unos altavoces solventes, el amor, alimento que seguirá buscando tras su experiencia fallida en su primer matrimonio y anunciada por su difunta madre, en el regazo de otra mujer, que abocará la narración a lo misterioso, a ese suspense brumoso, con hechuras de cuento final moralizante, a saber, pues como ya dijo (si llegó a decirlo) hace tres siglos Voltaire, vivimos en el mejor de los mundos posibles, por lo tanto, y concretando, la vida –y a pesar de los pesares- según Cui es también maravillosa.