Archivo por meses: mayo 2013

Trabajos del reino (Yuri Herrera 2004)

Yuri Herrera Trabajos del Reino
Yuri Herrera
2004
Editorial Periférica
135 páginas

Me había hecho la promesa de dedicar mi tiempo de lectura exclusivamente a La Broma Infinita de DFW. No he podido cumplirla. A fin de aliviar o minorar los efectos secundarios de la lectura de dicho tocho, me he visto obligado a intercalar la lectura del mismo con alguna otra lectura, a fin de no acabar sonado del todo con la broma y he recurrido a un valor seguro: Yuri Herrera.

¿Es la novela de Yuri Herrera una de las mejores que se publicaron en México en 2004?. No lo sé, lo que sí puedo afirmar es que Trabajos del Reino me ha gustado mucho, y que es una buena novela. A Yuri lo descubrí hace meses con La Transmigración de los cuerpos, después seguí con Señales que precederán al fin del mundo y acabo con la novela que Yuri publicó en 2004 en México y en 2008 en España, Trabajos del Reino. Las tres novelas que hasta la fecha ha publicado Yuri las ha editado la Editorial Periférica. Y los libros son una cucada. Este último es tamaño bolsillo y resulta ideal para llevártelo encima y sacártelo en esos ratos en los que no tienes nada mejor que hacer que leer.

Las novelas de Yuri son cuentos con aliento poético (aliento que en manos de otros muchos escritores menos dotados devendría en halitosis) o a mí así se me antojan. En esta ocasión el protagonista es un joven que da de bruces con un mafioso local, a quien le hace gracia la forma que este tiene de cantar y le ofrece trabajar para él en la Corte, porque el mafioso es el Rey y todos los que danzan y viven a su costa, son la Corte.
Hace siglos la gente se dejaba la vida para entrar a trabajar en la Corte (Cervantes sin ir más lejos) y poder vivir plácidamente cerca del bienestar que generaban las Monarquías y la vida en el Palacio. Ahora la gente no es tan ambiciosa y con tener una plaza fija de funcionario se conforma.

El cantante y compositor de corridos es el Artista y una vez en Corte conocerá al Orfebre, al Médico, al Heredero, a la Niña, a la Bruja, al Periodista, el Gringo, el Gerente, etc. De una manera muy sutil a través de los ojos del Artista seremos testigos de ese mundo, de la vida en el palacio, donde no faltan las intrigas y conjuras, las cuchilladas traperas, las venganzas, el mancillamiento y el deshonor. Y para aliviar el dolor nada como el amor balsámico, en cuyo lomo viaja la esperanza.

Y como no todo es mirar y solazarse, el día a lleva abocará al Artista al punto de no retorno, donde el posicionamiento o algo tan simple como pensar por uno mismo, dibujará una mira telescópica en la testa de improvisado pensador.

Yuri logra algo mágico y consiste en que lo que lees te parece de primera mano, un buen puñado de palabras, frases, párrafos a estrenar, que un servidor rumia con deleite. Hay muchas razones para leer a Yuri, pero esta me parece fundamental. Donde otros aburren y estiran los clichés y las frases hechas hasta el aburrimiento, Yuri ofrece unos textos ofrecidos para ser leídos con otros ojos.

Las ilusiones (Jonás Trueba 2013)

Las ilusiones Jonás Trueba portada libro Editorial Periférica
Jonás Trueba
2013
Editorial Periférica
63 páginas

Durante la última Feria del Libro, le preguntaron a Enrique Vila-Matas acerca de las novelas actuales que le habían gustado. Citó, entre otras, Las ilusiones, de Jonás Trueba. He visto su película, Los ilusos (sí, copia el título del libro de Rafael Azcona) y a pesar de reconocer la valentía de Jonás por ir contracorriente, esto se queda en agua de borrajas, si esa deriva no nos lleva a arribar a playas vírgenes.

Los ilusos está rodada en blanco y negro, con pocos diálogos, algunas citas de escritores (declamando un texto de Chusé Izuel), sin argumento (o el argumento consiste en que no haya argumento), con jóvenes que quieren llevar a cabo el rodaje de una película, donde todo está fragmentado, apenas sin hilvanar (quizá porque el director te da las piezas, como en IKEA, para que cada espectador se monte en su mente su propia película, post-visionado). A mí la película de Jonás no me rozó lo más mínimo. La vi ilusionado y acabé desilusionado.

En su película, Jonás reflexiona sobre qué es el cine, adónde nos lleva la modernidad, constatando cómo van cerrando poco a poco todos esos cines históricos en Madrid, situación extrapolable al resto del país y muestra a un equipo de rodaje detrás de su sueño de rodar una película, con pocos medios y sin ningún tipo de apoyo económico (la película creo que se ha estrenado en filmotecas, lugares como Matadero en Madrid y alguna plataforma como filmin). Personajes que vagan sin rumbo, mientras caminan, beben, trabajan, duermen, copulan, buscan trabajo, leen libros, acuden a librerías-cafeterias, hasta que todo comienza a articularse sobre eso tan manido llamado amor y las relaciones parejiles que lo hacen todo posible.

Las ilusiones es el libro en el que Jonás Trueba plasma sobre el papel las vísceras de ese proyecto fílmico. Ahí surgen algunas de las ideas que luego veremos en la película, como la escena rodada desde la Plaza Mayor donde se ve a tres jóvenes en la distancia, como figuras de Lego, atravesando la plaza, o la escena de la compra de un libro sobre el suicidio, o el desayuno post-coito, etc. Jóvenes que viven de los padres o de trabajos mal pagados, para quienes su tiempo libre es de alguna forma su trabajo (esto lo dice Jonás en su libro).

Hay unas cuantas citas y mucha literatura en el libro (Juarroz, Camus, Izuel, Ribeyro, etc.), se nombran a escritores, guionistas y directores. Se menta a esos jóvenes que dejaron el cine para buscarse la vida en cualquier otra cosa pero que siempre sueñan con poder volver y ponerse frente a una cámara.

Si a Vila-Matas le ha gustado este libro creo que es porque contiene dos conceptos clave: la imposibilidad (sea de narrar, de filmar, de vivir) y La Muerte del Cine.

Si un director como Clint Eastwood me hablara de la Muerte del Cine lo vería lógico (aunque no sea más que por el hecho de que uno puede asociar la próxima muerte personal de un director octogenario con su proyección fílmica). Si quien nos habla y diserta sobre La Muerte del Cine es un joven de 32 años que ha rodado dos películas, pienso o bien que Jonás es un Iluminado o que tiene las cosas demasiado claras, lo cual resultaría todavía más peligroso que lo anterior.

El libro, dicho todo lo anterior lo he leído con agrado y deleite (a lo cual ha contribuido sin lugar a dudas haber visto la película y a pesar de que la misma no me gustó). Jonás es un joven inteligente que tiene algunas cosas que decir y que las dice o filma cámara o pluma en ristre.

El problema de todo esto es que a mí ciertas tendencias artísticas me resultan poses. Cuando uno opta por lo fragmentario, por la no estructura, el no guión, por darle más importancia a lo que va antes y después de una escena, a lo que se cuece antes y despúes de un rodaje, a aquello que siempre queda fuera de campo en una película, a filmar árboles, nubes, paredes, rostros estáticos, a mostrar a personajes de los cuales no nos importan lo que dicen, sino verlos gesticular y ciertas acciones que van por esta senda, mi interés decrece a marchas aceleradas. Puede haber ciertos destellos, pero yo quiero fogonazos, sostenidos en el tiempo, ya sean libros o películas.

Aquí huele a Romero (Kutxi Romero colaboraciones 1998/2013)

Aquí huele a Romero Kutxi Romero

Kutxi Romero aquí huele a Romero

A quien le guste el grupo navarro Marea, a Kutxi Romero lo conocerán sobradamente. El cantante del grupo además de cantar con Marea ha colaborado en estos últimos quince años con más de cien grupos que han solicitado su presencia. Allí ha ido el Kutxi a poner su voz cazallera.
De todas esas colaboraciones, Kutxi ha seleccionado las treinta que más le han gustado. Y su compañía, warner music, ha editado un disco doble, con 15 canciones por CD.
Que te guste Marea no quiere decir que te tengan porque gustar ninguno de los 30 grupos con los que ha colaborado Kutxi y que componen este disco doble.
Mis favoritas son las que canta con Albertucho (Piltrafilla), Carlos Chaouen (Corazón), Forraje (La torre de tus lamentos), La fuga (Los lunes de octubre), Reincidentes (Romance de las piedras), Porretas (Última generación) y Motxila 21 (No somos distintos).
Hacía tres años que no me compraba un cedé. El último, por cierto, fue de Marea.