Una única lengua
20 de May de 2008Maldigo la hora en la que el Señor bajó a la ciudad y vio la torre que los hombres construían y al comprobar que podrían hacer cualquier cosa que se propusieran, decidió confundir su lengua, que hasta entonces era única para que así, no se entendieran los unos a los otros.
Así que parte importante de las desgracias que suceden hoy es por culpa de El Señor, que de paso ha permitido hacer negocio a las academias y escuelas oficiales de idiomas, fomentado a su vez el turismo estudiantil.
Si todos habláramos una misma lengua, seguro que las cosas andaban mucho mejor. De hecho uno de los problemas asociados a la inmigración es que de entrada desconocen la lengua del país al que se trasladan. Si todos manejásemos una lengua común para algunos sería más sencillo tratar como un igual al que tienen al lado, sea negro, blanco, amarillo o mulato. Pero El Señor la hizo buena y ahora dos mil años después seguimos pagando las consecuencias.
No es menos cierto que el hecho de que dos personas hablen la misma lengua no implica que hayan de entenderse y todo vaya a ser entendimiento, tolerancia y confraternización, como se ve a menudo con los políticos o con las discusiones de pareja, donde las palabras en una misma lengua, no sirven de nada.
