Los empresarios concilian la vida laboral y familiar de sus empleados mandándolos a la puta calle cuando estos reivindican su derecho legal a disfrutar de la baja por paternidad. Patético.
La noticia que ha aparecido en varios medios de comunicación es la siguiente:
El vecino de Lleida Miquel Mitjans, de 37 años y que fue despedido tras pedir un permiso de paternidad en la empresa en la que trabajaba, ha manifestado hoy a EFE que ‘estoy convencido que me aplican este castigo para que al resto de los empleados, casi todos hombres y en edad de tener hijos, no se les ocurra hacer lo mismo’.
Desde hace seis años Mitjans trabajaba como administrativo y ejercía tareas de selección de personal en la empresa Hierros del Mediterráneo SL y ‘asistía muchas veces a los juzgados como parte conciliadora de la empresa que ahora me ha echado a la calle por pedir un derecho constitucional’, ha indicado.
El vecino de Lleida ha explicado que, tras las vacaciones del pasado mes de agosto y haberle comentado a su jefe delegado de Lleida su intención de pedir la baja por paternidad de diez semanas, ‘todo fueron malas caras y me llamaron mi primer día de incorporación para decirme que estaban muy descontentos con mi trabajo y que prescindían de mi persona’. Sigue leyendo


